Inicio » Novedades » Wine points simples en la ruta del vino.
Una de las mejores opciones es aprovechar esta relativa temporada baja y visitar entre semanas las bodegas de Luján de Cuyo, cerca de la ciudad de Mendoza.
Un paseo distinto a las temporadas altas que se mezcla entre el vino que se fue y el que esta por salir, entre aromas a barricas nuevas y jardines renovados, y entre restaurantes de bodegas que están cambiando el menú de invierno a un menú más fresco y liviano.
Sea en auto, jeep, moto o bicicleta, lo ideal es disfrutar al máximo los días soleados de la primavera mendocina que se soportan con manga de camisa. En este circuito lo ideal es ir de lo menos intenso a lo más intenso, sin pensar demasiado en fermentaciones, combinaciones de maderas y estructuras poli fenólicas, sino ir directamente al grano. Disfrutar del vino, su gente, el día y su entrono.
El primer stop será por el lado de Agrelo (ruta 7 km 7), llegando lo más temprano posible a la bodega CAELUM, Coti Pimentel los recibirá con especial agrado como es habitual en esta familia de Bs. As. que lo dejó casi todo para hacer su propia historia en el mundo del vino. El viñedo tiene un agregado especial y distintivo que es el cultivo de pistachos, una curiosidad a la cual no estamos acostumbrados y vale la pena visitar.
Nada de extensos fligth de degustación, pida simplemente una copa de Chardonnay del año bien fría, tome un puñado de pistachos salados, mire el paisaje y póngase a charlar sobre cualquier cosa.
Volviendo algunos metros sobre la misma ruta se encuentra Melipal, un bodega de estilo moderno y con amplios jardines y ornamentaciones adecuadas para hacer ideal nuestra segunda parada del día. Melipal no solo cuenta con una importante Gama de vinos de excelente calidad sino que además tiene un restaurante que le permite al visitante maridar todas las opciones con alta gastronomía. Pero como hoy nuestra visita es "toco y me voy", solo pediremos una copa de su excelente rosado y trasgrediendo (con aviso) todos los protocolos de las visitas guiadas simplemente caminaremos los jardines con sauces, bordeando la laguna y veremos como pasa el tiempo y se acerca el medio día.
Es tiempo de almuerzo, pero como nuestro derrotero implica no llenarse demasiado para poder ver más, llamamos con anticipación a la bodega Ruca Malen y le pedimos al genial Lucas Bustos que simplemente nos prepare una picadita para tirarnos al pasto y aquí si con una copita de Cabernet Sauvignon nos tomaremos el tiempo suficiente como para que el efecto etílico se nos pase.
Después del almuerzo nada es fácil y a esta altura estaremos cerca de las 16 hs. Así que con más pausa y sin desdibujar nuestra sonrisa de satisfacción, nos proponemos un cierre a la altura de la circunstancias.
Los encargados de esta misión serán los anfitriones de bodega Séptima, del grupo Codorniú, expertos mundiales en elaboración de espumantes. Así que para hacerles honor a su tradición simplemente pediremos una copa de espumante, preferentemente el María Burt Nature, nos acomodaremos en sus cómodas sillones y escuchando alguna musiquita funcional veremos desde la terraza como febo se esconde en el horizonte tras el Cordón del Plata aún nevado.
Las cosas buenas de la vida son simples, el vino es simple, que mejor que un itinerario simple.
hermosos paisajes y me hacen imaginar que sus vinos y espumantes son fenomenales me gustaria poder algun dia probarlos y poder incorporarlos en mi emprendimiento ( catering)
2011-09-12 19:26:20 | hugo pascual