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Vinos de Playa

02.FEB.12, 21:39 Llegaron las vacaciones!!!!. Esa inmensa alegría que nos desborda al saber que falta poco para descansar se hizo realidad. Y llegó el día, si bien los preparativos habían arrancado una semana antes, con bolsos repletos de cosas que jamás usamos, cientos de juguetes de bebé que se ubican dentro de los espacios que deja el resto del equipaje, sillita de playa, baldecito, protector factor cien mil para el bebé, cincuenta para tu mujer porque ahora la onda no es estar quemada y para nosotros una esquina secreta del baúl que  atesora 4 botellas de vino que ya las estamos imaginando con unos marisquitos chilenos.

Como somos previsores cambiamos las cubiertas del auto, arreglamos el aire acondicionado, hicimos 45 minutos de cola para que nos carguen combustible y al fin logramos salir rumbo la aduana, todo viene bien hasta que doblamos y vemos una fila de 120 autos esperando para cagar combustible en la YPF de Uspallata. Pero ya nada importa sabemos que después de esta previa viene la aduana con otros 120 autos o más, y en ese momento las palabras mágicas: mi mujer me dice: unos mates? y la tensión comienza a bajar y finalmente después de haber pasado la aduana, no sabemos en que momento aparece el mar, ya estoy pensando en mariscos, mis vinos y descanso…

Primer destino: una cabaña cerca de Caleta Horcones, Chile.
Horcones es un pueblo lo suficientemente alejado del resto de los centros vacacionales más concurridos como para decir que pasamos unas vacaciones muy relajadas, una comuna de pescadores que aún mantiene sus tradiciones artesanales para la pesca, los botes pesqueros llegan a la playa y dos caballos los remolcan hacia la orilla donde la misma embarcación ahora se transforma en el lugar de venta, con balanza incluida…pescado más fresco no vale. Un paisaje de mil colores, pequeños barcos de madera y gente curtida por el mar son el entorno de una mañana cualquiera en la caleta.

Luego de un par de días que se pasaron tan rápido como las inolvidables puestas de sol, comenzamos el viaje a nuestro segundo destino en Chile: Rocas de Santo Domingo.
Muy cerca del puerto de San Antonio, unos 70 km al sur oeste de Santiago, encontramos una pequeña ciudad, un lugar tranquilo como un gran barrio, solo casas y una cancha de golf, una plaza pintada de flores "la plaza del hoyo" y un pequeño supermercado. Una vez instalados fuimos al puerto para seleccionar que mariscos y pescados disfrutaríamos con nuestros vinos. Los seleccionados para estos días fueron: Chardonnay de Caelum, Rosado Malbec de Angeles, Chardonnay Trapezio y Alambrado Extra Brut, cuatro vinos para acompañar los atardeceres entre bocaditos regionales, oliendo el aire fresco y salado que se nos pega en la piel con todo este idilio marino.

Para comenzar, en vez de llevar reposeras, heladeras, cremas, paletas y tejos, llevamos un baldecito de los chicos con hielo lo completamos con agua de mar y le sumergimos nuestra primera botella elegida: CAELUM Chardonnay. Fresco, muy fresco, intenso, cítrico, de final largo, con un arrastre de sabores que acompaña a los camarones con sal y limón. El Chardonnay se adapta perfectamente con esta carne blanca que no desentona con la acidez del limón y la sensación de liviandad invita a seguir bebiendo.

La actividad del puerto de San Antonio es intensa todo el año, no solo por la pesca sino por su actividad comercial. Acercarse a las tabernas y restaurantes de pescadores a cualquier hora y probar alguna empanada de machas con queso y algo para tomar escuchando antiguas proezas de pescadores, es una experiencia sublime que merece ser vivida.

Al otro día luego de un mar intenso, llegamos a casa y decidimos que había que festejar y elegimos un pescado típico, reineta, lo cocinamos con mantequilla y sal al horno y lo acompañamos con hongos y camarones salteados, arbitrariamente (porque teníamos ganas de espumante) dijimos que lo ideal era un ALAMBRADO Extra Brut, repleto de perlas que suavizan el intenso sabor del pescado, y el carácter de fruta de carozo le da mucha cremosidad a la mezcla de camarones y hongos.

Nuestro tercer atardecer, nos recordó viejas experiencias de mar junto al TRAPEZIO Chardonnay y frente al mar, armamos nuestra mesita y pusimos unas jaibas para comer con la mano. El sabor de la carne es muy suave y de una textura cremosa que cuando uno le agrega ese carácter mantecoso del Chardonnay con paso por madera se genera una combinación de sabores únicos en el paladar. Es equilibrado y llena la boca de aromas y sabores, nos hace perder la mirada en el mar sin mediar demasiadas cosas profundas y donde las respuestas demoran más de lo usual en volver.

Para cerrar nuestros atardeceres y antes de nuestro regreso a la ciudad, decidimos darle color a una tarde nublada de verano. Elegimos para la despedida a DE ANGELES Rosado dulce de Malbec, un vino con sabores intensos propios de la cepa con tonos de fruta roja acidas, frutillas, muy intenso y fresco quizás para beberlo más frío de lo recomendado.
Si bien podríamos haberlo acompañado con empanadas de mariscos y queso, o ensalada de palta, preferimos dejarlo solo y recordar los buenos momentos de nuestras vacaciones, levantar la copa mirar el mar y hacer esa eterna promesa que siempre hacemos en silencio. Volver pronto.

Antes de salir de vacaciones, reservá un espacio en el baúl y armá tu cava con los vinos de playa.




Comentarios

  1. No soy amante de los vinos dulces, pero sí de los mariscos, el Chardonnay y por supuesto el Extra Brut. Se me hace agua la boca. Buenos consejos para disfrutar con la familia y/o los amigos.
    2012-02-14 19:35:45 | Carlos Muggetti

  2. Encantador... Muchas gracias por compartir esa exquisita elección de comidas y buenos vinos para las vacaciones en Familia. Disfruté leyendo Vinos de playa...cariños, Anita
    2012-02-04 11:25:51 | Ana Pontis Sarmiento

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