Inicio » Novedades » El día Mundial del Malbec junto al viticultor Alberto Comarín

Este es un festejo distinto, no es un gran evento, sino simplemente una charla con Alberto, 72 años, que es un hombre callado, habla lo justo, como la mayoría de los hombres de trabajo que hablan con los hechos dando la impresión, cuando conversa de estar viendo más allá, con la mirada fija en el agua por el surco, en aquella planta, en el trabajo de su gente, o mirando preocupado el cielo…

Conversando con Alberto:
¿Qué diferencia tiene para Usted el trabajo de antes con el de ahora?
Ahora no es como era antes, ahora es más fácil, más máquinas, más apoyo de los ingenieros, mejor tecnología para cuidar más a las plantas… "oiga igualmente yo no soy ajeno a la necesidad de contar con gente que le guste estar presente en el viñedo, y esa gente cada vez es más escasa…".
¿Por qué siempre junto al Malbec?
Es casualidad, yo nací en la zona y Vistalba tiene esta cepa desde que comencé a trabajar, y me quedé, hoy soy encargado de la finca Barbier, tengo estas 20hs y ya no me voy más... risas.

¿Cuál es su opinión de lo que se busca ahora y lo que se buscaba antes de un viñedo?
Creo que uno se debe ir adaptando a las nuevas tendencias de los ingenieros, ahora se busca el "rinde" antes regando se podían tener 250 kilos por hectárea, ahora se busca calidad y solamente cosechamos 80 quintales por hectárea a mí me parece bien, antes cosechábamos un racimo "apelotonado" donde solamente tenía color en la parte externa y en el centro estaba verde, sin gusto y eso es lo que ha mejorado la calidad de trabajo y el cambio que ha producido esta nueva forma de ver el viñedo…
¿Qué es lo más importante en su trabajo?
Si tuviera que destacar lo importante de la viña es el riego, le cuento como hacemos: en el mes de mayo, hacemos un surco en el medio de cada hilera para que el agua riegue por el centro, ya en esa época no se necesita tanta agua y las raíces de este viñedo se juntan en el medio y tienen casi un metro para abajo, ya para cuando hace más calor pasamos de nuevo el arado y volvemos a los dos surcos sacamos los sarmientos y los tiramos en el surco central y lo tapamos para que se ablande el suelo y de paso se abone de esa manera el agua filtra mejor, pero ojo que en esta finca no se trabaja con la misma cantidad de agua en todos lados, hay lugares que necesitan más agua que otros.

¿Qué significado tuvo para Usted el día mundial del Malbec, que le parece?
Mire, yo he trabajado toda mi vida en viñedos y para mi es un honor poder contarlo porque es lo que a uno le gusta, desde niño siempre he trabajado y andado por las hileras, me tocó estar junto al Malbec pero en este país todos los vinos son buenos. Igualmente yo he escuchado que el Malbec argentino es muy superior al de Francia, ojalá sigamos teniendo mucho trabajo y lo sigamos haciendo bien.
Un mediodía perfecto:
Ya pasado el mediodía, finalizanda nuestra recorrida junto a Alberto, al acercarnos a la bodega comenzaba a sentirse el olor a asado que estaba preparando un integrante de su equipo, fue un almuerzo donde siguieron las charlas y las historias, donde pudimos ver en esta bodega, el respeto que Alberto se ha ganando por su larga experiencia y seriedad, y como nada más convocante que el humo del asado, en pocos minutos se sumó el enólogo Juan Manuel González, la gente de administración y el dueño de la finca... Y acá es donde uno agradece vivir en Mendoza, estar cerca de las "fuentes" no tiene precio, un festejo único, un momento de los tantos que se repiten en los viñedos argentinos, cuando el vino esté más rico, rodeados de viñedos, conociendo nuevos amigos, con un asado jugoso y nuestro Malbec que más se puede pedir para el "festejo"?
Por: Jorge Cabrera - www.caminosdelvino.com
Fotografía: Juan Pablo Dominguez - www.bajolagua.com.ar