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Crónica de una cata extrema
Nuestra experiencia comenzó el lunes en el departamento de Iglesias, situado 200 km al norte de la ciudad de San Juan, en el tradicional hotel termal de Pismanta. Luego del almuerzo, la propuesta fue recorrer la zona en dirección al dique Cuesta del Viento, donde se observa el bajo nivel de agua que afecta a toda la zona cordillerana.
El mencionado dique es particularmente atractivo para los amantes de windsurf gracias al intenso y constante viento; es visitado por deportistas nacionales y extranjeros. Muy cerca de allí se encuentra el pueblo de Rodeo, llamado así puesto que en el pasado fue el punto donde pastaba la hacienda que luego iría a Chile. Conserva aún las antiguas medianeras, hechas de barro, que servían de corrales.

Finalizado el recorrido, estábamos nuevamente listos para una noche de sabores. Degustamos comidas típicas regionales: carnes argentinas a las llamas y maricos chilenos acompañados por vinos originarios de San Juan y del Valle de Limarí, los cuales poseen intenso color y elegantes aromas. Algunas de las variedades presentadas por San Juan fueron Torrontés Riojano, Chardonnay, Malbec y Syrah mientras que Chile presentó cepas como Pedro Jiménez, Sauvignon Blanc, Viognier y Syrah. La Directora Regional de Turismo de Coquimbo, Adriana Peñafiel Villafañe comentó que "esta experiencia, bastante novedosa, fortalece el vínculo turístico entre ambas regiones, donde las bodegas de Chile nos acompañaron gustosas para esta cata que promueve el acercamiento entre dichas zonas y que es, en definitiva, nuestro principal interés ". Dicho interés fue compartido por el Secretario de Turismo de San Juan, Ubaldo Hidalgo, quien expresó que "ésta es la primer cata bi-nacional y esto es uno de los valores superlativos, el cual, seguramente, se replicará en el tiempo uniéndose a las rutas del vino de San Juan".
Degustación de Altura
Organizada por el Ministerio de Turismo y Cultura junto al de Producción y Desarrollo Económico de San Juan, el martes 22 de marzo comenzó el día de la "I Cata más Alta del Mundo".
Muy temprano, con un sol perfecto, comenzamos a recorrer el camino de montaña, típico de esta parte de la cordillera. Muy poca vegetación que desaparecía, paulatinamente, a medida que ascendíamos a través de la inmensidad del paisaje y las nieves eternas. Al llegar al límite con Chile, todo estaba preparado para comenzar la cata y percibir lo menos posible el impacto de la altura en el organismo y así lograr disfrutar el vino y un paisaje imponente. Rápidamente, los ochenta invitados (entre los que podemos mencionar a funcionarios de ambos países, periodistas provinciales, nacionales y representantes del sector vitivinícola) degustamos doce vinos, de los cuales cuatro eran chilenos y ocho, argentinos bajo la dirección de sommeliers y enólogos de ambos países.
Sin dudas, una desafiante experiencia para Impulsar el Paso de Agua Negra, como paso turístico entre Argentina y Chile y sellar mediante el vino los lazos que unen estas dos regiones cordilleranas, como si no existiera límite.
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